Política

La Cámpora silenció denuncias de abusos: "La línea de la organización es mandar a callar a las compañeras"

En una entrevista con TN Central, una denunciante acusó a la agrupación política de expulsarla cuando contó la violencia que vivió con su ex, un dirigente de ese espacio.

Al menos dos denuncias por violencia, acoso y abuso a militantes políticas de La Cámpora fueron ocultadas por representantes políticos de esa agrupación. En uno de los casos, según el relato de una de las chicas a TN Central, hubo responsables distritales que mantuvieron en sus filas al agresor e intimidaron a la víctima, quien finalmente, abandonó la organización. El lunes se conoció el relato de Stephanie, quien acusó a La Cámpora de intentar silenciar la denuncia de abuso a su ex, otro militante K. Esta vez, Luciana Geuna entrevistó a Aylén Borda, una militante que expuso como nunca al espacio político de Máximo Kirchner. La chica dijo que cuando contó en redes sociales la violenta experiencia por la que pasó, una dirigente política a la que respondía la maltrató y, a raíz de eso, finalmente, fue expulsada de la agrupación al igual que las compañeras que se solidarizaron con ella. "La línea de la organización es mandar a callar a las compañeras. Todavía no lo logro comprender. Hubiera sido más fácil atenderlas y separar a los violentos. Esto no estaría pasando, ni las denuncias ni lo que dicen las compañeras, pero parte de esos agresores son responsables, senadores, diputados por lo tanto no les conviene sacarlo a la luz", sentenció. La historia de Aylén empezó en 2015, cuando inició su vida política dentro de las filas kirchneristas. "Era mi forma de vida. Mis ideales, pensamientos y planes estaban desarrollados en base a la organización", comentó. Por eso, se enamoró de una persona que estaba dentro de La Cámpora al igual que ella. Compartían una idea política, horarios y un proyecto. "Nos veíamos seguido. La relación empezó normal. Pero él era inseguro. Tenía muchos celos. Por eso ejercía un control sobre mí. Me revisaba todas las redes sociales, tenía mis contraseñas, el acceso total a todos mis contactos, a mis llamadas. Sus celos eran con chicos y hasta con mis propias amigas. Algo totalmente psicópata. Me aisló", recordó. Aylén afirmó que su ex se ponía violento cuando ella no le daba su celular: "Me cuestionaba, me insultaba y me trataba de loca. Cualquier planteo que había tenía que ver con hacerme creer que era un problema de mi cabeza". Pero su novio no se quedó en palabras y ejerció violencia física. "Me llegó a levantar la mano. Cuando sentía que no daba para más, abandoné mi espacio de militancia para no generar más conflictos. El malestar psicológico, la bronca y el dolor quise plasmarlos en un estado en Facebook, algo tonto, pero una descarga", dijo. Ahí es donde experimentó el poder de algunos representantes internos de La Cámpora, que hicieron todo lo posible para que la denuncia no trascendiera. Aylén fue a ver a Florencia de Felipe, una responsable política del distrito de Florencio Varela, donde militaba. En lugar de ponerse en su lugar, la dirigente intentó tapar la denuncia: "Nunca me preguntó si estaba bien; solo se limitó a decirme que lo que estaba haciendo manchaba la organización. Que ella no tenía problema en acompañarme a hacer la denuncia si era consciente que la agresión había existido". La chica acudió a una diputada provincial, Lucía Portos. La legisladora le respondió que iban a tener una reunión, que nunca existió. La dirigente le mandó un mensaje al responsable provincial de La Cámpora, Jorge "Loco" Romero, que puso al tanto a De Felipe, la mujer que la había callado. "Ella me vino a agredir y a prepotear por haberla 'mandado al frente'. Me dijo que tenía la culpa y que necesitaba un aval porque la organización era machista y un relato solo no servía", aseguró. La joven siguió con su denuncia. Desde adentro de La Cámpora le aseguraron que a su ex lo iban a apartar. Pero eso nunca pasó. Cuando lo vió en un posteo de redes sociales durante un festejo por el Día del Militante, Aylén se derrumbó. "Me llené de impotencia. Estuve el borde de llorar porque sentía que todo lo que hacía era en vano. Que lo que estaba haciendo no tenía resultados", contó. "¿Seguís dentro de La Cámpora?", le preguntó Geuna. "No. Fui expulsada al igual que las compañeras que me ayudaron. Mi caso trascendió porque no solo tuve reuniones con responsables distritales, sino también con responsables provinciales y nacionales. Me consta que saben". "¿Tenés miedo?", interrogó la periodista. "Sí. Son gente con poder. No espero nada de la organización, me defraudaron muchísimo. No solo por lo que me pasó a mi. A raíz de mi denuncia tuve contacto con chicas de diferentes distritos que me contaron que habían sufrido algún tipo de violencia por compañeros y a muchas se las había callado, u otras tomaron la decisión de abandonar el espacio, para no tener al agresor al lado", cerró. "Soy peronista y después kirchnerista", se definió Stephanie, una militante de La Campora que denunció que el espacio político intentó ocultar denuncias de abuso sexual. La chica contó que no se sintió protegida por la agrupación cuando se supo lo que le ocurrió con su pareja. "Siento que a veces pesa mas cuidar una bandera, que cuidar a las mujeres", sostuvo. Stephanie acusó a su pareja de zamarrearla, de pegarle patadas y darle cachetazos. "Lo denuncié por abuso. Una vez lo vi en mi casa, sacado, violento. Le digo que me espere. Me subo al auto, hacemos diez cuadras, se queda dormido y chocamos. Él se lastima la clavícula. Como iba atrás, salí despedida y me lastimé la mano", contó. Al igual que lo que le pasó a Aylén, en el caso de Stephanie, La Cámpora no hizo demasiado por su situación, a pesar del protocolo anti violencia que deberían ejecutar. "Casi nunca se aplicó ese protocolo. En otros casos se encubrió. Como en el mío, ya que los 15 días que estuvo bajo las sombras el hecho, me podía haber matado", opinó. La chica piensa que a La Cámpora "le falta perspectiva de género" a pesar de que lo conduce una mujer, como Cristina Kirchner. "Tanto nos quejamos que recibía violencia por parte de los medios, de la gente y ¿qué estamos haciendo? Terminamos siendo lo mismo: no cuidamos a las pibas", aseguró. "¿Qué sentís", preguntó Geuna. Quebrada, Stephanie respondió entre lágrimas: "Siento impotencia. Que esto quede impune. Puede matar a una mujer y la Justicia no está haciendo nada".

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