Política

Pacto con Irán: Bogado denunció una red de ayuda nuclear a Teherán

El ex espía le entregó al juez Bonadio 18 carpetas con papeles sobre una triangulación comercial vía Venezuela.

Durante los últimos años del kirchnerismo, existió una “red informal”que “pavimentó los canales” para hacer negocios con Irán. Esa estructura, prolijamente cultivada fuera de los canales diplomáticos y políticos oficiales, habría tenido como objetivo satisfacer el interés de Teherán por la tecnología que Argentina había logrado respecto al método láser de enriquecimiento de uranio. Para encaminar ese trato, que el régimen de los ayatollas compensaba con millonarios desembolsos, se utilizó como “cobertura” una serie de convenios agrícolas con Venezuela, a través de donde se triangulaban los oscuros intercambios. Con esta explosiva denuncia, el ex espía de la SIDE Ramón Allan Bogado sorprendió ayer al juez Claudio Bonadio y el fiscal Eduardo Taiano, que lo escucharon con atención y protocolizaron la recepción de los dieciocho anexos con documentación que les entregó el agente de inteligencia, acusado de haber participado del encubrimiento del atentado a la AMIA a través del pacto con Irán. Al respecto, Bogado ratificó que trabajaba como agente inorgánico de la Secretaría de Inteligencia, una figura gris que se usa en todo el mundo justamente porque implica infiltraciones y operaciones riesgosas. “La agencia los desconoce ante cualquier conflicto”, dijo ayer el espía. Eso fue efectivamente lo que ocurrió, ya que tras la denuncia del fiscal Alberto Nisman el entonces jefe de la Agencia Federal de Inteligencia Oscar Parrilli le dijo a la justicia que Bogado no había integrado nunca el organismo. Bogado intentó explicar sus conversaciones telefónicas con el militante islámico “Yussuf” Khalil -grabadas por Nisman e incorporadas en su denuncia- en una supuesta operación ordenada por un sector de la SIDE para monitorear los vínculos de Khalil con Luis D’Elía -con quien, según el agente, mantenía varios negocios- y con los iraníes. En el marco de esa supuesta tarea fue que Bogado habría descubierto la existencia de varias empresas en Argentina y Uruguay, alrededor de las cuales se habría organizado la red denunciada ayer. Esas firmas -cuyos nombres no trascendieron- habrían firmado “convenios de colaboración” con varios organismos nacionales vinculados a la energía nuclear (Comisión de Energía Atómica, INVAP, Nucleoléctrica Argentina) y luego habrían cerrado negocios agropecuarias con Venezuela. A través de ese esquema de dos puertas -supuestamente bendecido por ex directivos de la SIDE (luego AFI) como Francisco Larcher y Juan Martín Mena- se habría buscado dar “cobertura de la operación de tecnología sensible” a Irán. Especialistas en temas nucleares consultados por Clarín relativizan la credibilidad de la historia, porque -dicen- el dominio de la tecnología de enriquecimiento de uranio a través de láser es experimental en el país, y no sería compatible con las centrifugadoras usadas por Teherán. Sin embargo, ayer Bogado habría mencionado ante Bonadio a un científico que era especialmente buscado por los iraníes, y que hace cinco años habría tenido que ser custodiado. Casi no hubo preguntas por parte del tribunal, excepto algunas dudas puntuales respecto a supuestos diálogos de Bogado con Luis D’Elía y Fernando Esteche. El ex líder de Quebracho, que viajó a Teherán más de una vez, también fue indagado ayer, pero no hizo declaraciones ni respondió preguntas. Tampoco lo hizo Khalil, el simpatizante islámico que en las escuchas ordenadas por Nisman e incluidas en su denuncia contra Cristina Kirchner dialoga varias veces con D’Elía respecto a las negociaciones políticas que desembocaron en la firma del Memorándum de Entendimiento firmado por Héctor Timerman el 27 de enero de 2013. Esta mañana deberá presentarse ante Bonadio el ex piquetero kirchnerista D’Elía, a quien el juez y el fiscal esperan escuchar con especial interés.

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